Cerrarse a la Misericordia Divina

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No te dejes vencer por el mal,
por el contrario vence el mal con el bien.
Rom 12,21

Ficha Técnica:
Película:  Constantine (2005)
Dirigida por: Francis Lawrence
Actores: Keanu Reeves, Rachel Weisz, Shia LaBeouf, Djimon Hounsou.
Estudios: Warner Bros., Village Roadshow Pictures.
Duración: 121’
Censura: Para mayores de 16 años con un posterior comentario por parte de adultos pues la película es muy confusa.
Valoración: Tuvo una buena taquilla, sin embargo el tema tratado carece de seriedad y mezcla diversos elementos religiosos, cosa típica de la llamada Nueva Era.

Breve Comentario:

ADVERTENCIA: el siguiente artículo contiene las claves de la película, así que si no la ha visto, no lo continúe leyendo para no perder el efecto de la misma.

 

Para los seguidores del actor Keanu Reeves no es de extrañar ubicar su última producción cinematográfica, Constantine, bajo el género de películas de la Nueva Era. Ya hemos visto actuar a Reeves en películas como Pequeño Buda (1993), El Abogado del Diablo (1997) y la trilogía de Matrix (1999, 2003, 2003). Ahora, en la película aquí comentada también protagoniza la historia de un ser que se relaciona con las fuerzas del más allá.

John Constantine es un extraño exorcista: saca los demonios que incluso su amigo y compañero de luchas, el padre Hennessy, no podía sacar. Aquí comenzamos a encontrar una buena mezcla de ideas comunes que tocan la fantasía con mucha frecuencia.

En primer lugar, pareciera que toda la película está basada en una lucha de conceptos teológicos: el cielo debe ser ganado o es un regalo de Dios. Varias veces encontramos en el film la gran dificultad de Constantine por haber perdido la posibilidad definitiva de ir al cielo, sin ninguna oportunidad posterior de acudir a la misericordia de Dios, siendo condenado para siempre a ir al infierno. Claro, al final se muestra la posibilidad de redención, pero como algo ganado por las mismas obras del individuo a favor de los demás. En otras palabras, se subsana un error teológico con otro peor: Constantine no puede cambiar su alma por otra que se encuentre en el infierno, pues la salvación llega únicamente por Jesucristo, no por actos de donación humana que pretendan comprar la redención. La contraparte de esta posición la representa Gabriel, quien entiende el amor que Dios le tiene al ser humano, la fuerza de la conversión y el regalo de la salvación que debe ser aceptado por el individuo dando respuestas concretas con sus actos. Pero Gabriel se cansa de la testarudez de la humanidad y decide hacer justicia por sus propios medios.

De ahí que se encuentre otro típico error de este tipo de producciones: el suicidio como pecado condenado que priva de la posibilidad de orar por el difunto. Si ciertamente esa fue la posición de la Iglesia hasta hace algunos años, hoy en día la visión es distinta, pues no sabemos las razones que llevaron a esa persona a cometer tal pecado, confiando en la misericordia de Dios y dando consuelo a los familiares mediante la oración que necesitan tanto vivos como difuntos. En ese sentido es desconsoladora la escena en la cual el padre Garret niega a Angela el funeral para su hermana.

Pero no contentos con estas situaciones que pueden llevar a la confusión del espectador, también encontramos el planteamiento de un mundo en el cual estamos rodeados por ángeles y demonios que luchan una batalla para ver si la imagen de un dios sádico gana la apuesta hecha con el demonio, llevando a los seres humanos a situaciones límite para probar su bondad y negando su participación en la historia del universo. Muy diferente es la visión cristiana en la cual el hombre actúa en libertad, encontrando situaciones que surgen como consecuencia de sus actos y otras que brotan de la naturaleza o del entramado de la historia, asomando la presencia divina como una ayuda para encontrar el fin último de la existencia y dirigir todas las fuerzas hacia allí.

Pudiéramos comentar muchas otras cosas, pero el espacio se nos termina. Sin embargo no quiero concluir dejando fuera un aspecto positivo mostrado por Constantine. El amor es capaz de vencer cualquier barrera si es un amor verdadero y misericordioso, que surge de Dios para llegar al mundo y regresar a Él. Así lo muestra el protagonista al encontrar un sentido a su existencia desde su encuentro con Ángela.

En conclusión, ésta es una película para discutir sobre el sentido de la bondad y la misericordia, dándole más peso a las correcciones que se pueden hacer desde allí que a los conceptos presentados en ella.

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